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La reina Isabel ya aceptó que el príncipe se case con su novia plebeya y quiere que la boda sea en 2012. Ese año la soberana celebrará el 60 aniversario de su propio matrimonio con el príncipe Felipe de Edimburgo.

En estos días sólo un pequeño número de altos consejeros del Palacio de Buckingham está en el secreto, pero la reina ya dio su consentimiento para el matrimonio de su nieto, el príncipe William, con la plebeya Kate Middleton. Es más, desea que se realice en 2012, el mismo en que la soberana celebrará 60 años de matrimonio con el príncipe Felipe de Edimburgo. Las razones de Isabel II para desear que coincidan ambas celebraciones son enaltecer al máximo su propio aniversario y, a la vez, compartir el foco de la atención con su nieto y así no soportar ella sola sobre sus frágiles hombros de 83 años el peso de todas las celebraciones. En 2012 se realizarán también las Olimpíadas de Londres, por lo que el año entero tendrá un sabor “british”.
La soberana y su staff quieren que el Jubileo de Diamantes –como se nombra en Inglaterra a los aniversarios de 60 años– sea magnífico y ponga a Gran Bretaña en el centro de las noticias internacionales. Pero la reina ha dicho en privado que traspasará gran parte de las obligaciones que eso implica a sus hijos y nietos, en especial a William, que será rey algún día. Con miras a ese lento traspaso ha dispuesto que el príncipe haga próximamente su primer viaje en representación de la corona.

Perfil propio
William ha dicho que no le gustaría casarse antes de cumplir 30 años y eso sucederá justamente en 2012. El príncipe terminará su entrenamiento en la Real Fuerza Aérea en septiembre de 2010, y desea dedicarse algunos años a trabajar como piloto de búsqueda y rescate. Ese rol es ideal para un príncipe soltero, porque se espera que cuando se case asuma full-time sus tareas como integrante de la familia real. “En palacio aspiran a que William tenga su propio perfil antes de casarse, ya que cuando eso ocurra, hay muchas posibilidades de que la atención del público se desvíe hacia su esposa”, señaló un personero de palacio. Eso es más importante que lo que se cree, porque una de las razones del fracaso del matrimonio del príncipe Carlos con lady Diana Spencer fue que el heredero no soportó la popularidad mundial que alcanzó su mujer, y eso contribuyó a lanzarlo a los brazos de su eterna amante.
William y Kate han sido novios durante seis años, desde que se conocieron cuando ambos estudiaban en la Universidad de Saint Andrews y, con algunos altos y bajos, se mantienen fieles y enamorados. El único “pero” que la reina ha puesto al romance es el hecho de que Kate no trabaja. En diversas informaciones de prensa ha trascendido que la soberana ha observado atentamente el rol que cumplen en otras monarquías europeas princesas como Letizia de España, Máxima de Holanda y Mary de Dinamarca, todas profesionales universitarias que trabajaban activamente al momento de conocer a los príncipes herederos. Aunque muchas veces la acusan de no entender los tiempos actuales, Isabel II reconoce que esas plebeyas han sido un aporte prestigioso a las Casas Reales de esos países y le gustaría que la reina del siglo XXI en Gran Bretaña tenga similares características.
Sin embargo, Kate ha conseguido posicionarse y los ingleses aprecian su personalidad tranquila y parecida a millones de jóvenes inglesas. Por otra parte, según los amigos del príncipe, William la ama de verdad y ella es una “buena influencia”.
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