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Especial de jóvenes emprendedores PDF Imprimir E-mail

Visionarios y con una nueva perspectiva, así son cada uno de nuestros jóvenes emprendedores quienes no dudan ni un solo momento en que sus sueños van camino de la realización.

Por: Marisol Frías - María José Parejas / Fotos: Alejandra Reznicek - Wladimir Klocker.

 

Sergio Böhrt

“Sé agresivo cuando el resto es pasivo, y pasivo cuando el resto es agresivo”

Boerth-012Es la afirmación que en forma de consejo le diera a Sergio uno de sus profesores mientras se preparaba para su competencia de vida fuera de la universidad.Compartirla en estas líneas es, para él, la manera de expresar cómo percibe, a sus 24 años, muchas cosas. Entre ellas, reconocer que las transformaciones son a la vez nuevas alternativas. “El cambio trae oportunidades, una nueva ética y nuevas formas de trabajo”, cambio que ahora está dispuesto a aceptar en su propio país y con su propia gente, a donde no sólo volvió a dar su aporte, sino a aprender.

Economista y matemático, su estructurada forma de ver y cuestionar su entorno cambiaron en cuanto se enfrentó a un mundo que en la práctica era muy diferente al de las teorías aprendidas. “No es lo que he estudiado lo único que me ayuda a tomar decisiones, sino todo lo que me ha pasado en la vida”, reflexiona. Sus recuerdos familiares, su paso por la universidad en un país diferente, la forma de trabajar en un sistema opuesto al nuestro y las muchas puertas abiertas que tuvo que cerrar a cambio de retomar su camino en su propio lugar, le han dado una visión menos técnica y más humanista sobre sus posibilidades y las decisiones, entre las cuales escogió volver a Bolivia. “En su momento vi en mis oportunidades el instrumento para formarme y venir a aplicar lo aprendido en un sistema de trabajo opuesto al nuestro. Es un proceso de encontrarme a mí mismo en Bolivia como lo hice allá, pero siempre con una mentalidad muy positiva en términos de lo que se puede hacer en este país”; términos en los que ahora trabaja enfocado en el plan de crecimiento de la empresa familiar en la que profesionalmente comienza a ganar terreno: “No estoy comenzando algo solo, sino en familia. Tengo mucho por aprender del sistema y es importante darse cuenta de que las cosas se hacen paso a paso”.

 

Gabriela Guillén

A todo corazón

IMG_9453---ok“Cariño”. Esta es la palabra clave que utiliza Gabriela Guillén cuando se refiere a su trabajo, y es que para cada proyecto en el que se embarca se esfuerza tanto que, aunque esté contratada esporádicamente, lo convierte en propio.

“Cuando me meto en algo lo hago con pasión, y como me gusta transmitir cariño a la gente, siento que me va bien en atención al cliente. Me lo tomo muy en serio, tanto que hago que el cliente se convierta en mi amigo”, comenta con una gran sonrisa.

A pesar de que Gabriela es abogada, su verdadera pasión son las Relaciones Públicas. “Ejerzo la abogacía en menor grado, hace más de un año que me desempeño como relacionadora en diferentes eventos sociales, y a lo que me dedico de lleno es a mi centro de estética, lugar donde he aprendido que la clave del éxito es atender al cliente, al pensamiento”, asegura con énfasis.

Bahía Solar es el negocio que Gabriela montó hace ya tres años. Comenzó con un pequeño centro de ducha solar, ahora es una estética de tres pisos que ofrece variados servicios. “Con este emprendimiento –que es propio y personal– aprendí a atender a la clientela con cariño, brindando todo lo que a mí me gusta, de una manera eficiente y personalizada”, explica. A través de la forma cómo ofrece sus servicios, la gente de la discoteca Shine la contactó para trabajar con ellos como relacionadora, y así, en poco tiempo, llegó a ser jefe de esa área en una de las fiestas de Año Nuevo más grandes que hubo en Santa Cruz.

“A veces me considero trabajólica, aunque trato de ponerme límites, pero cuando a uno le gusta lo que hace no se mide en tiempo ni fuerza”, reflexiona; y aunque ahora dejó un poco de lado el tema de las relaciones públicas –pues está preparando su matrimonio– se proyecta en esta área en el futuro. “En dos meses más me caso con Pablo Galindo, un chico de La Paz. No sabemos todavía si viviremos allá o acá en Santa Cruz; por lo pronto yo sigo con Bahía Solar y poniendo todo mi corazón en los proyectos que vengan”, concluye muy animada.

 

Sebastián Ugalde

“No vivo en el tiempo”

DSC_0176A  sus 23 años, un sinfín de ideas y posibilidades de crear se confunden en la cabeza de Sebastián Ugalde, quien, desde muy joven, se ha negado a ser encasillado en convencionalismos. Artista innato, admite sentir mucha admiración por su padre, Gastón Ugalde, aunque se resiste a creer que esa influencia le ha permitido seguir el mismo camino. “No me gusta pensar que ha sido gracias a mi padre que pinto”. Para él, esta  habilidad innata se ha revelado desde muy niño, así como su tendencia al desorden y el caos, estados en los que se siente completamente libre para proponer y encontrar los caminos a los diferentes temas de su creación. “Empiezo a crear sin un objetivo; así comienzan a formarse las ideas y todo cobra sentido”.

Para Delta 9, seudónimo con el que se representa a sí mismo ante un público que  empieza a conocerlo y a comprenderlo, pues su primera exposición fue todo un éxito, el tiempo y el orden natural de las cosas se han diluido entre sus óleos y pinceles: “No vivo en el tiempo”, acusa, mientras se conecta a uno de sus próximos pensamientos: el de tratar de explicar la esencia de su futura exposición. “Las ideas suenan mal cuando se las expresan, hay que verlas hechas arte para que tengan sentido”, dice al presentar, entre cuadros terminados y algunos bocetos, lo que podría ser “cuadros colgador” o “cuadros fashion”. Llevar una prenda de diseñador, del armario al marco de un cuadro, parece una incoherencia hasta verla y entenderla a través de los propios sentidos; una incoherencia que ya tiene forma y contenido para el artista.

Pero su estilo alocado y su apego por el desorden no lo han desviado ni del arte, ni de su principal deseo: hacer música. “Creo que toda la vida me he estado alistando para producir y componer”, sigue, insistiendo una vez más en su negación a encasillarse en una sola cosa o en un solo estilo: “La creatividad no necesita salir de una universidad”, así como el arte no significa una sola forma de verlo. “Es suficiente que para uno algo sea hermoso como para que eso ya sea arte”.

 

Cecilia Landívar

Soñando Música

IMG_9427--okAlegre, dinámica y multifacética, así es Cecilia Landívar, una muchacha con mucha personalidad y que ante todo se considera triunfadora. “Como buena sagitariana, soy aventurera, y gracias a Dios y a mi familia estoy cumpliendo mis sueños. Me gano la vida haciendo lo que me gusta y soy feliz, por eso me considero una total triunfadora”, aclara con fuerza.

A sus 28 años, Cecilia es Comunicadora Social, tiene una maestría en Educación Superior y está estudiando Gastronomía y Pastelería Profesional. Por las mañanas trabaja como profesora de inglés para niños pequeños, y en las tardes hace postres por encargo. Pero es durante la noche cuando realmente se siente plena. Cecilia es cantante profesional y trabaja en diferentes boliches de Santa Cruz. Es allí cuando se entrega al micrófono para recibir aplausos, cuando es realmente feliz.

“La música es impresionante; es capaz de cambiarte el ánimo, de llenarnos de amor con un simple tecleo de cuerdas o de darnos energía y paz al mismo tiempo. Por eso amo la música, y desde hace años me dedico a ella”, comenta enérgicamente. Aunque en su familia no hay músicos, sus padres también son fanáticos de las buenas baladas; es por eso que la apoyan en este su recorrido, sabiendo de antemano que es muy difícil ser músico en Bolivia. Con mucha confianza en sí misma, y sobre todo mucho trabajo, lucha contra la corriente para poder vivir del rock, el pop y la música disco. “Por suerte no me falta trabajo, pero es muy difícil seguir este camino. Es una verdadera odisea conseguir auspicios para hacer un video o grabar un disco y, lo que es peor, es muy frustrante el que no valoren tu trabajo cuando te piden rebajas por conciertos. Mucha gente no entiende que lo que para algunos es fiesta, para nosotros es trabajo”, reflexiona.

A pesar de esto, Cecilia aprecia las oportunidades que ha tenido, le ha ido muy bien en su primer disco, su grupo tiene buena acogida en los boliches y se ha hecho “famosa” a nivel nacional con su participación en Latin American Idol. “Fue una experiencia terriblemente fantástica, y a pesar de que no quedé seleccionada sentí el triunfo dentro de mí y fue una prueba de fuego para los nervios. Participar en ese programa internacional me dio el incentivo para formar un grupo, y pienso que nos está yendo bien”, comenta contenta.  

Con esa experiencia, Cecilia sueña con triunfar en el extranjero. “Amo a mi país, pero sé que para esta profesión las oportunidades están afuera. Hace tiempo, el manager de Juanes me dijo que primero hay que ser famoso en tu tierra para poder ser alguien afuera; pero sé que si me quedo aquí no podré traspasar las fronteras. Es por eso que con los años –dependiendo cómo me esté yendo con la música– o me iré al extranjero o abriré un restaurante en Santa Cruz”, indica decidida, pues está segura de que soñando en grande se pueden alcanzar las metas.

 

Rodrigo Moreno e Ignacio Carranza

“Lo que queremos crear con este emprendimiento es una experiencia”

Destape-005En “Destapa” el “piqueo” se hace arte. Eso es lo que Ignacio y Rodrigo, amigos de siempre y ahora socios, proponen al adulto joven en su tapas bar.

Un segmento importante del mercado “que no tiene mucho para escoger”, un público que sabe lo que quiere y también lo que no, se convierte ahora en el protagonista indiscutible de un escenario en el que cada detalle es el reflejo de una iniciativa bien lograda en un proceso de más de 6 meses de maduración.

Con historias diferentes, pero con las mismas ganas de volver a Bolivia a trabajar, el reencuentro entre ambos les abre la posibilidad de un nuevo aprendizaje a través del emprendimiento. Aunque altamente calificados en sus respectivas profesiones, las dificultades siempre son una nueva fuente de enseñanza. “Uno llega creyendo que sabe todo, y resulta que hay mucho que aprender”, reconocen a propósito de su paso por el difícil mundo de la burocracia boliviana. Pero, por otro lado, las satisfacciones son muchas más: “Nos ha admirado mucho el profesionalismo y la capacidad de la gente joven  que nos ha colaborado en el diseño, la arquitectura y la puesta en marcha de ‘Destapa’”, asienten. Buscar la excelencia para replicar lo vivido fuera del país y  ofrecerlo a su gente, es la meta que se han propuesto. “Lo que queremos crear con este emprendimiento es una experiencia”; experiencia de comodidad, servicio y mucha novedad en un ambiente creado para deslumbrar la vista y el paladar.

 

 

Gabriela Gutiérrez

La búsqueda del artista

IMG_9260-okGabriela Gutiérrez Gutiérrez es licenciada en Arte con especialidad en Diseño de Metales, estudios que realizó en Illinois y San Diego (EEUU). Estando 10 años en el país del Norte, realizó dos exposiciones con sus trabajos de fin de curso, ambos con un matiz de nostalgia hacia su infancia y su tierra natal: Santa Cruz. Hace tres años regresó. El entusiasmo de volver a casa la animaron a montar un taller de joyería e incluso abrir una pequeña –pero muy acogedora–  tienda de arte, actividades que la han mantenido ocupada, aunque siempre pensando en la búsqueda del concepto que tiene el artista.

“En los tres años que llevo acá he presentado una muestra en la galería Kiosko –con los trabajos que hice en Estados Unidos–, he abierto un taller de joyería en mi casa, he participado en un par de ferias y eventos locales, y hace poco inauguré una galería propia. De a poco estoy viendo la forma de instalarme y hacer mis creaciones”, explica cautelosa. Analizando el mercado local, decidió optar en primer lugar por las joyas, trabajo que le ha dado gratas satisfacciones. Aunque no deja de lado su pasión: el crear artículos, utensilios y obras de arte a pequeña escala, combinando diferentes metales.

El amor por las artes lo heredó de su madre, Rosemary “Ñeca” Gutiérrez, con quien pinta tres veces a la semana, y de “Rosma”, su hermana mayor, también graduada en Artes con la misma especialización. “El apoyo de mi familia ha sido esencial, a través de ellos empecé a vender mis primeras joyas, fueron los primeros en entusiasmarme. Gracias a ellos y la confianza que me dieron decidí abrir la tienda de joyas”.

Las piezas que presenta en su negocio Arte en Joyas son todas trabajadas a mano. La pedrería que utiliza es traída desde Argentina y Estados Unidos. “Trato de poner en cada una mi marca; aunque no tengo un estilo propio –la inspiración depende del día– busco que quien use mis creaciones se conecte con ellas. Me enfoco mucho en la combinación de colores, texturas y volúmenes, siendo el material que predomina en mis obras la plata. Me gusta mezclar materiales preciosos y semipreciosos con otros como papel, plástico y cuero, soy caprichosa con mis tendencias, aunque no me cierro a seguir las pautas que exigen los clientes”, asegura.

 

 

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Copyright 2009 Revista Cosas Bolivia