Cuando nombran a Pippo estilista oficial de la Reina del Carnaval, se toma tan a pecho su trabajo que se convierte en el director de orquesta de la fiesta. Su éxito tiene un secreto: el cariño.
Por: María José Parejas / Fotos: Wladimir Klocker / Archivo Enrique Galarza - Quito Velasco.
Hace 43 años que Enrique Galarza trabaja como estilista, y en este su andar por el mundo de la belleza ha peinado a 32 reinas del Carnaval cruceño. No es por nada que es conocido como “Pippo, peinador de reinas”
Si bien hubo un considerable “receso” durante el que el peinador no participó como estilista oficial del Carnaval, hace dos años ha vuelto a tomar la batuta de la fiesta grande y se lo toma en serio. “Al nombrarme peinador de la reina contraigo una responsabilidad enorme con el pueblo, por lo que me preparo con anticipación y no sólo me encargo del peinado y el maquillaje, si no que me convierto en el asesor de la reina. Así debe ser porque mi servicio es prácticamente las 24 horas”, puntualiza.
Y no está lejos de la realidad. Cuando uno llega a su salón puede ser testigo de las llamadas constantes que hace la actual reina del Carnaval, Graciela Cuéllar, para coordinar su agenda, y fácilmente se puede escuchar cómo Pippo le aconseja el atuendo adecuado para cada tipo de evento. “Me conozco su ropero de memoria. Si veo que hay acontecimientos donde necesita algún traje especial nos vamos juntos a Casa Robert, que viste a las reinas, y elegimos el indicado”, comenta orgulloso.
Cuando Pippo contrae esta “responsabilidad” no sólo se encarga de la reina oficial, la mayoría de las veces también se hace cargo de la reinita infantil y de la reina de antaño, sin dejar de mencionar a las damas de la comparsa coronadora. Para esto, y gracias a su gran experiencia, ya tiene toda una estrategia preparada. Reparte a las damas en grupos y hace que sus discípulos —estilistas que trabajaban con él y que ahora tienen salón propio— se encarguen de ellas. “Salón Jaime y Peluquería Anita se convierten en sucursales; confío plenamente en ellos y trabajan sincronizadamente bajo mi batuta”, comenta.
Esta supervisión tiene un ingrediente principal, el mismo que ha puesto en cada una de las reinas que han pasado por sus manos: el cariño. “Aquí atendemos a las reinas al pensamiento, nos encargamos que estén relajadas e incluso las ayudamos cuando viene la prensa; somos hasta sus relacionadores públicos si es necesario”, indica con un tono muy paternal.
  
Este cariño se puede sentir al entrar al salón y comprobar que cada ex reina tiene un rincón especial. La peluquería está empapelada con fotos de diferentes soberanas. Cecilia Justiniano, Alejandra Saucedo, Ximena Zalzer, Cinthia Roda, Evelyn Baldomar, Medul Dabdoub, Helga Bauer, entre otras, ilustran el salón con su gracia y belleza, y todas son recordadas por su “peinador” con mucho afecto.
“Cada soberana es especial, todas son reinas en la amplitud de la palabra, y lo más lindo es que el cariño que les doy es totalmente retribuido. Siempre me visitan, recibo mucho de ellas, realmente me hacen sentir como rey”, dice entre risas.
Esto, por ejemplo, se puede comprobar con Graciela Cuéllar, quien conoce a Pippo desde niña y por tanto lo trata con mucha familiaridad. “La actual reina es una dama muy sencilla, súper alegre y muy bien educada. Me encantaría que todas las reinas fueran como ella. Es por eso que para el 2011 tengo la esperanza de que los coronadores toquen mi timbre para que les recomiende a una niña hermosa que conozco, es un secreto que estoy guardando celosamente; sé que causaría furor”, concluye muy seguro el peinador de reinas.
 
Quito Velasco
El artífice del carnaval
Desde 1986, las mejores comparsas cruceñas buscan al decorador para que su firma esté en sus carros y trajes. Aunque asegura que su trabajo se lucía más en el carnaval de los años 90, continúa siendo el hombre detrás de la fiesta grande.
Su creatividad no tiene límites. Se lo contrata para decorar las fiestas más elegantes del país, congresos internacionales y para crear espacios en las ferias. Pero, definitivamente, es el carnaval el evento que lo ha hecho realmente famoso, donde sus diseños rompen esquemas.
Justamente es en esta fiesta cuando empezó sus pininos en el diseño. A sus 19 años, antes de entrar a la universidad, realizó sus primeros carros carnavaleros. Fue para su comparsa, los Haraganes-Jipurí, donde se lució con 23 carros para la reina Evelyn Baldomar. Desde entonces, Quito es requerido para un sinfín de trabajos que lo han convertido en el maestro de la decoración. Su sello se ve en los mejores eventos del país e incluso en el exterior. Marcar cita con él es una odisea, sobre todo desde diciembre hasta febrero, época que le dedica cien por ciento al carnaval, al punto de que la planta de funcionarios de su empresa aumenta de 45 a 70.
Y aunque el profesional reconoce con nostalgia que su trabajo se lucía aún antes, cuando el corso era más organizado y esa noche no había espuma, agua, ni tinta, sigue siendo en estas fiestas cuando su nombre se escucha en todas partes, porque el carnaval cruceño sin duda lleva su firma.
“Antes, cuando realmente los carnavaleros se esforzaban por bailar y hacer coreografías, cuando había más comparseros que miracorso, cuando había muchas precas y el corso era más limpio, mi trabajo se lucía. Incluso cuando era la reina la que pagaba por el traje y no la comparsa, ésta lo cuidaba más. Añoro esa época, creo que ahí podía demostrar mejor mi trabajo”, afirma. Pese a esto, los ánimos no decaen y sigue siendo el encargado del carro y el diseño del traje principal de la reina de este año. “El cariño es igual y la intensidad de trabajo no disminuye. Hago el mismo esfuerzo ahora que con las 14 reinas con las que he trabajado. En cada diseño dejo algo de mi alma y con todos innovamos”, asegura.
Esta innovación es el producto de un trabajo profesional muy bien estructurado. Tanto él como su equipo constantemente se están preparando y viajando a eventos de diseño para estar al tanto de lo último en diseño y materiales. “Me apasionan los cambios, convertir algo muy simple en algo exuberante. En Santa Cruz se pueden realizar estos cambios, la gente es muy abierta en este aspecto y cada vez tenemos más materiales en el mercado. Puedo asegurar que acá se producen cosas de muy alto nivel, incluso muchas veces mejores que en el extranjero”, asegura orgulloso.
Luis Alberto Velasco Perrogón, más conocido como Quito, tiene 44 años de vida y 25 de experiencia laboral. Estudió dos años de Arquitectura, pero se graduó en Diseño de Interiores y Paisajismo a nivel técnico. A los 40 años volvió a las aulas para sacar la licenciatura, pero no sabe si defenderá su tesis, pues tiempo no le sobra; es cabeza de la empresa de decoración más grande del país y, como él mismo dice, “cada fin de semana rindo examen”.
 
En cuanto al carnaval, también lo toma como un desafío, “como un examen de grado”. Sin embargo, para que en esta prueba pueda lograr la nota máxima sueña con tener un “cambódromo” —como alguna vez, cierto político lo propuso— para que por allí pase el corso con mayor seguridad y haciendo de éste un evento turístico de gran nivel. “El sambódromo de Río de Janeirono es muy grande —en la televisión se ve gigante pero no lo es— acá perfectamente podríamos tener algo similar. Estoy seguro que daría excelentes resultados, sería más seguro y nuestro carnaval se luciría mucho más, obviamente sin quitar la espontaneidad del cruceño”, comenta. “Los trajes que utilizamos acá son de mucho mejor calidad que los que usan los brasileños, pero como ellos tienen un escenario ordenado y lindo se lucen mejor. Hay que tomar en cuenta que es la fiesta cultural más grande que tenemos, en la que todos participamos y también, hay que decir, que es una verdadera industria que genera muchas fuentes de trabajo; por eso es importante velar por ella”, asegura.
  
Otro sueño de Quito Velasco con respecto a la fiesta grande, es que Santa Cruz de la Sierra tenga un museo del carnaval. Este proyecto ya se presentó hace un par de años a la Alcaldía y aunque tuvo buena llegada está congelado. “Junto con Ejti Stih planteamos al Concejo Municipal comprar el altillo de la calle Beni y convertirlo en un museo de Entnocultura y Folklore con énfasis en esta nuestra mayor fiesta cultural. Los políticos de turno recibieron el proyecto con interés, sé que la Alcaldía incluso ha comprado el altillo, pero no se ha hecho nada más. Ojalá algún día se realice, sería algo muy importante para impulsar turísticamente nuestra fiesta”, comenta ilusionado.
Con estos sueños bajo el brazo, sin pretensiones y mucho orgullo, Quito trabaja para el carnaval, convirtiéndose en su artífice. Ama esta fiesta y eso se refleja en su trabajo, no por nada ha recibido 40 premios por la creatividad de sus carros y diseños de trajes. Es por eso que, con razón, muchos sostienen que sin Quito Velasco no se podría gritar: ¡Fuerza carnaval!.
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