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Una biografía recién aparecida en Estados Unidos asegura que el actor ha tenido sexo con 12 mil 775 mujeres. En la obra hablan algunas de sus conquistas: Jane Fonda y Diane Keaton, entre ellas.
Por: Manuel Santelices, corresponsal
Si usted es mujer y vivió en un radio de 120 kilómetros alrededor de Hollywood en algún momento durante las últimas cuatro décadas, lo más probable es que haya tenido sexo con Warren Beatty. Quizás no lo recuerde, pero así fue.
Según “Star: cómo Warren Beatty sedujo a América”, una nueva biografía del actor escrita por Peter Biskind, muchos de sus encuentros fueron casuales, apresurados, con mujeres que no tuvieron nada que ver con él más allá de haber cruzado su camino. Las colas frente a su trailer durante el rodaje de “The Parallax View” en 1974, dice el autor, eran enormes, e incluían no sólo a starlets y modelos, sino a mujeres comunes y corrientes, algunas regordetas, otras bigotudas y hasta una ex amante –a la que Beatty no recordaba– que un día lo llamó por teléfono para informarle que se había sometido a una mastectomía y que su marido ya no tenía interés en hacerle el amor. “¡Me acostaría contigo en este instante”, respondió él, galante. “Toma el primer avión y ven a verme”.

Según Biskind, que después de largo tiempo como reportero en Hollywood logró crear una buena amistad con Beatty, sus conquistas alcanzan aproximadamente a 12 mil 775 mujeres. ¿Cómo llegó a esa cifra? “Pura aritmética”, asegura.
Así las cosas, parece increíble que la estrella haya tenido tiempo para algo más que piruetas en la cama. Su voracidad sexual es legendaria, pero ¡12 mil 775 mujeres! En el libro, que salió a la venta la semana pasada en Estados Unidos, el actor, director y productor, una de las estrellas más influyentes y legendarias del cine de Hollywood, es retratado como una máquina erótica de asombrosa energía y entusiasmo. Ni siquiera Joan Collins, cuya reputación en estos asuntos es bien conocida –y, según se rumorea en Hollywood, posee una resistencia sólo comparable a la de un resorte–, fue capaz de resistirlo.
  
La pareja se conoció en el restaurante “La Scala” de Los Angeles a principios de la década del 60, cuando Beatty tenía apenas 22 años y estaba de novio con Jane Fonda. “Joan vio a este guapo jovencito observándola descaradamente desde su mesa”, cuenta el libro, “y desde ese momento se hicieron inseparables. Warren hizo el amor con Joan sin descanso, pero para ella fue demasiado. Un domingo en la mañana, exhausta, confesó que no podría seguir mucho más allá con la relación, que terminaría destrozada. ‘Warren no se detiene jamás. Deben ser todas esas vitaminas que toma…’”, dijo. Tiempo después, cuando alguien le preguntó si era cierto que Beatty solía tener sexo con ella siete veces al día, Joan, lanzando un suspiro, contestó que “puede que él lo haya hecho, pero yo no. Sólo me quede ahí, lanzada en la cama”.
Las aventuras de alcoba del actor comenzaron, al menos públicamente, en 1960, cuando él y Jane Fonda audicionaron juntos para los roles protagónicos de “Parrish”, la película de Joshua Logan que finalmente tuvo a Connie Stevens y Troy Dunahue como estrellas. Según dijo la propia Jane a Biskind, en un principio Beatty se mostró tan tímido frente a ella que pensó que era gay. “¿Le tienes miedo a Jane?”, lo increpó el director, “tómala, vamos, tómala. ¡No seas tímido!”. Beatty le hizo caso, la tomó, la besó y, según confiesa la actriz, “seguimos besándonos hasta casi arrancarnos las cabezas”.
El libro está lleno de citas de Beatty, que concedió varias entrevistas al autor y permitió que muchas de las mujeres que han pasado por su vida –Jane Fonda, Diane Keaton– hablaran con él. Por eso, Biskind anunció que su biografía era “autorizada”; una declaración que Beatty, indignado por el resultado final del proyecto, denunció a través de su abogado en un documento entregado a “The Huffington Post”.
“El tedioso y aburrido libro del señor Biskind no fue autorizado por Warren Beatty”, señaló el abogado, “contiene muchas aseveraciones falsas y cita a Beatty diciendo cosas que jamás ha dicho. El resto de los medios no debe repetir pasajes del libro asumiendo que son ciertas o que se trata de una biografía autorizada”.
La aclaración, por supuesto, llegó tarde. Para cuando apareció publicada en el sitio web de Arianna Huffington, ya toda la prensa internacional estaba devorando cada sabroso párrafo del libro. ¿Cómo podía ser de otra manera? ¿Cómo podría alguien resistirse a repetir, por ejemplo, la historia que reúne al magnífico seductor con Isabelle Adjani y Fran Drescher?
La protagonista de la serie “The nanny” conoció a Beatty y a la Adjani –que por esos días era su pareja–, en el set de “Ishtar” en 1978. “Warren me presentó a Isabelle”, recuerda la Drescher en el libro, “me dijo, ‘estábamos pensando en ti anoche, cuando nos acostamos’. Luego Isabelle agregó, ‘¡eres tan hermosa!’. Pero no me di cuenta de lo que buscaban hasta que Warren dijo: ‘Queríamos saber si te gustaría reunirte con nosotros a comer. Los tres solos’. Soy capaz de reconocer perfectamente una invitación a un mènage à trois, y eso es exactamente lo que me ofrecieron”. La actriz, según dice, rechazó la oferta.
Beatty estaba poco acostumbrado a la palabra no. Es cierto que perseguía a las mujeres, pero las mujeres también lo perseguían a él. Aparte de su extraordinaria belleza física, éste es un hombre pródigo en carisma, talento e inteligencia. “Cuando lo veía frente a mí no podía dejar de pensar ‘¿qué he hecho para merecer a un hombre como éste?’”, confesó Diane Keaton, otra de sus conquistas, al autor del libro. “El brillo de su inteligencia, su infinito talento… fue fácil caer en su red”.
El actor, de 72 años, cayó también más de una vez en su propia red y, según recuerda la ex top model Janice Dickinson, pasaba horas frente al espejo, enamorado de sí mismo, estudiando el reflejo de sus ojos y creando con mousse el perfecto look para su pelo.
Su vanidad, sin embargo, quedó malherida después de su muy público romance con Madonna en 1990, cuando la diva apenas se empinaba por sobre los 30 y el actor ya era un maduro cincuentón que, aunque aún era atractivo, no podía competir con el juvenil círculo que de pronto lo rodeó.
Madonna, coqueta y cruel, lo llevó a discotheques y clubes gay donde Warren fue a menudo recibido como un patético espectáculo. “Warren, un hombre acostumbrado a la adoración, se internó en terreno peligroso con Madonna”, escribe Biskind, “los amigos de la cantante se burlaban de él, y él jugó perfectamente y a sabiendas el rol de un viejo decrépito. ¿Por qué lo hizo? Es imposible saberlo”.
La extensa carrera sexual de Beatty llegó a un alegre final un año después, cuando en el set de su película “Bugsy” conoció a su actual mujer y madre de sus tres hijos, Annette Benning.
“Cuando la vio por primera vez, lanzó un grito gutural lleno de deseo, lujuria y entusiasmo”, señala el guionista del filme, James Toback, en el libro, “el tipo de grito que uno esperaría de un hombre muerto de hambre que finalmente puede devorar un buen trozo de carne”.
La Benning, una mujer bonita, pero no excepcionalmente sensual, conquistó a la bestia erótica de Hollywood casi sin proponérselo. “A veces pienso en todas las mujeres que han pasado por mi vida, las más importantes, y creo que podría haberme casado con cualquiera de ellas y haber sido feliz”, le confesó el actor en una ocasión a la starlet Delaume Michael, “no creo que exista un solo amor en la vida. Es simplemente una cuestión de tiempos, y Annette apareció en el momento preciso”.
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