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Michael Douglas: dando vida nuevamente a un villano

“La actual debacle económica es pura codicia y corrupción”

Dando vida nuevamente al villano Gordon Gekko en una secuela de “Wall Street”, el actor está siendo ovacionado. Recuerda que en la primera versión, graduados de MBA le decían: “Gekko es el hombre”. “Imagino que esos estudiantes hoy son los gerentes de las financieras y bancos que están quebrando”, reflexiona.

Michael DouglasEn el último tiempo, Michael Douglas ha estado en las noticias a raíz de excelentes actuaciones en dos recientes filmes, pero además por la condena a cinco años de prisión de su hijo mayor, Cameron, por tráfico de metanfetaminas.

Por un lado, el actor ha estado promocionando “Solitary man” y “Wall Street, el dinero nunca duerme”, y por otro, ha tenido que apoyar a su primogénito de 31 años y explicar cómo se siente frente a este desenlace.

Cuando conversamos, Michael recuerda que los problemas en su familia han pasado de generación en generación. En 1992, él mismo tuvo que internarse por su adicción al alcohol “y mi hermano Eric falleció en julio de 2004 debido a sus batallas con las drogas”, señala. En su autobiografía “El hijo del trapero”, el propio Kirk Douglas cuenta cómo su padre, un inmigrante judío ruso, abandonó a su familia y no vio ninguna de sus películas. En el libro, el veterano actor reconoce que también fue un mal padre para sus hijos y que los vio muy poco luego de separarse de Diana Dill cuando Michael tenía 5 años. Por su parte, Michael dice que tuvo suerte porque su madre volvió a casarse con William Darrid y él creció en la isla de Bermudas. “Mi padrastro fue como mi verdadero padre, me dio valores, me enrieló, constituimos una verdadera familia”, afirma el actor.

Agrega que a raíz de su segundo matrimonio –con Catherine Zeta-Jones– finalmente entendió la importancia de estar presente como marido y padre, por lo que ahora trabaja mucho menos. “A medida que pasan los años, ya no me ofrecen tantos roles como antes. Además, teniendo hijos pequeños, prefiero no salir de la casa a menudo. Siento la misma pasión por mi profesión, pero soy mucho más selectivo”.

Redenciones

–¿Qué papeles prefieres?
–Siempre me han gustado las comedias oscuras, me atraen los personajes que están al borde del abismo e intentan retroceder. Como por ejemplo los de “Atracción fatal” o “Wall Street”, hombres que sienten que todo terminó y se redimen.

–Cuando eliges un rol, ¿qué es lo más importante para ti?
–Gracias a mis años en la serie “Las calles de San Francisco”, lo más relevante para mí es la trama, el guión. No es tan importante si soy o no el protagonista principal. Por ejemplo en “Wall Street”, el que lleva la cinta es Charlie Sheen y en el nuevo filme el que lo impulsa es Shia LeBeouf.

–¿Ves algún paralelo entre los personajes de “Solitary man” y Gordon Gekko en “Wall Street?
–Ambos tienen mucho y pierden todo porque son autodestructivos. Gordon termina en prisión durante ocho años y cuando sale, ya ha perdido toda su fortuna. No puede operar en la Bolsa, no tiene ningún contacto con su hija, pierde a un hijo. Y Ben Kalmen de “Solitary man”, pierde su empresa, a su mujer, su novia, su salud, todo.

Después del estreno de ambos filmes, tanto la crítica como el público concuerdan en que en ellos Michael Douglas ha realizado su mejor trabajo desde “Traffic”, en el año 2000. En 1987 se llevó el Oscar por “Wall Street”.

–¿Qué nos puedes adelantar de “Wall Street, el dinero nunca duerme”?
–La película se desarrolla en tiempo real. La cinta comienza con un prólogo en 2001 cuando Gekko sale de la cárcel. Se encuentra escribiendo un libro titulado “La codicia es buena” y tratando de reconectarse con su familia.

–¿Qué tal fue trabajar dirigido nuevamente por Oliver Stone?
–Oliver es un hombre muy talentoso, atormentado, confrontacional, que siempre te está probando. Es la persona gracias a la cual tengo un Oscar y si miras sus películas como “Salvador” con Jimmy Woods, “Pelotón“ con Charlie Sheen o “Nacido el 4 de julio” con Tom Cruise, probablemente todos estos actores han realizado su mejor trabajo gracias a él. Pero Oliver se ha calmado, está casado, con una hija pequeña y se siente su efecto en él.

–Hablando de “Wall Street”, ¿crees que la corrupción ha ido en aumento?
—En 1986, cuando hicimos la primera película y yo conocía a graduados de MBA me decían, “eres el hombre, queremos ser como Gordon Gekko”, y yo les contestaba, “no, es el villano”. Imagino que todos esos estudiantes hoy son los gerentes de las financieras y bancos que están quebrando. Creo que la corrupción va en aumento y no sólo en nuestro país. Ahora está el desastre de la fuga de petróleo que me recuerda la trama de la película “El síndrome de China”. En ese entonces usaron rayos X falsos, ahora instalaron el pozo sin probar las válvulas ni tener otras en caso de accidente, coimeando a los inspectores con cenas y regalos. Y mira la debacle económica en que nos encontramos, pura codicia y corrupción.

Matrimonio feliz

El actor cumplió 65 años y es 25 mayor que Catherine Zeta-Jones, su segunda esposa. Tienen dos hijos: Dylan Michael, nacido en 2000, y Carys Zeta, en 2003. La familia divide su tiempo entre sus residencias en la isla de Bermudas y su departamento en Nueva York. También tienen una casa de veraneo en Ibiza y otra en Gales, tierra natal de Catherine.

–Hace algunas semanas, tu mujer Catherine apareció desnuda en una revista. En la entrevista dice que eres un padre maravilloso y confiesa que ella no cocina ni decora, y que le gustaría vivir en un barco contigo y los niños….
–El tamaño de la embarcación en que ella quiere vivir y mi idea de las dimensiones son un poco diferentes (risas). Mira, Catherine tiene 40 años y esas fotos son fantásticas. Habían pasado alrededor de 15 años desde que ella se había tomado fotos sin ropa, por lo que estuve súper orgulloso. Estuvo actuando en Broadway durante ocho meses en una obra con crinolinas y faldas largas: creo que Cathy deseaba mostrar el otro lado de su personalidad por un ratito.

–¿Es verdad que no cocina?
–Puede hervir agua... No cocina muchos platos, pero hace miles de cosas bien, tiene un sentido del humor fabuloso. Yo estoy aprendiendo a cocinar, mientras ella va al teatro y actúa. Son ocho funciones semanales, un horario muy pesado.

–¿Cuál ha sido la frase más cursi que le has dicho?
–Cuando la conocí, le dije, “quiero ser el padre de tus hijos” (risas).

–¿Qué recuerdas de la fiesta de matrimonio?
–Todo, porque un buen amigo me aconsejó no beber... Fue como un cuento de hadas para todos nosotros, y era lo que Catherine deseaba. Nos casamos en el Hotel Plaza, una de las mejores fiestas que hemos organizado. Había invitados de muchos países, y Catherine lucía preciosa (comenta muy enamorado).

–Tu mujer nació en Gales, ¿van a menudo?
–Los abuelos maternos sienten que nunca ven a los nietos tanto como quisieran, por lo que nos visitan y nosotros los vamos a ver como mínimo dos semanas en el verano. A veces dejamos a los niños con ellos y lo pasan fantástico, asumen sus raíces galesas. Junto a Catherine, hacemos bastante labor caritativa allí, sobre todo con varios hospitales.

–¿Qué has descubierto de los galeses?
–Que pueden hablar y hablar y hablar y casi todos pueden cantar. Están haciendo un esfuerzo para mantener su idioma, es obligatorio en los colegios.

–¿Cómo son tus dos hijos menores?
–Me sorprende la energía que tienen. Dylan está totalmente fascinado por Elvis Presley, hace una imitación fantástica, y baila al estilo de Michael Jackson. Creo que será un artista o un arquitecto, y Carys es una pequeña dama. Asiste a clases de ballet, de violín, es una excelente alumna. Me encanta estar con los niños y hago esfuerzos para no ausentarme durante mucho tiempo. Todo fue muy distinto con Cameron.

Douglas

El drama del primogénito

–Me imagino lo difícil que ha sido la situación con tu hijo mayor…
–Mira, cuando se vive una crisis pública como la que estamos encarando, tienes que asumir tu responsabilidad. Eso no quiere decir que me sienta totalmente culpable. Como lo he explicado, cuando Cameron era pequeño, yo estaba totalmente sumergido en mi trabajo. Aprendí la lección: es importante tener una carrera asegurada antes de casarse o de tener hijos, sobre todo en esta industria que te obliga a viajar por todo el mundo. También fue difícil para Diandra, mi ex mujer, porque era joven. Probablemente hizo lo mejor que pudo. (La pareja se casó en 1977 y se separo en 1995).

–¿Cómo estás apoyando a Cameron ahora?
–Bueno, ya lo sentenciaron, está en prisión y permanecerá allí por un tiempo. Sabe lo que hizo, asume toda la responsabilidad. A veces lo puedo ver. Ahora, la cárcel puede ser el mejor lugar para reflexionar cuál será el próximo capítulo de tu vida. Es un gran joven, por lo que espero que recapacite y, sea lo que sea, lo apoyaré.

–¿Qué les enseñas a tus hijos menores?
–Vivimos con un perfil muy bajo. Ahora están en una edad en que deben aprender a llevar sus platos al lavaplatos, recoger su ropa, etc. Yo trabajo mucho con las Naciones Unidas, por lo que están conscientes de cómo funciona el mundo. Tienen acceso a Internet, por lo que entienden su situación. Aunque todavía quieren negociar conmigo acerca del ratoncito que deja dinero por los dientes que se caen (risas).

–¿Te ayudó nacer en una familia de segunda generación de actores?
–A veces iba a visitar a mi papá a los sets y lo observaba junto a Tony Curtis, Burt Lancaster, Janet Leigh..., y notaba la inseguridad de los actores. Vi la realidad desde muy chico. Pero diría que la mayor influencia la recibí de Karl Malden. Trabajé con él durante cuatro años en la serie “Las calles de San Francisco”. Karl era de Indiana, su familia trabajaba en las minas de acero, era un hombre muy aterrizado. Me enseñó mucho. En la serie teníamos actores invitados cada semana y diferentes directores, por lo que logré aprender mucho acerca de producción. Por eso, cuando dejé la serie para producir “Atrapado sin salida”, me asombré de cuánto sabía.

–¿Recuerdas tu primer cheque? ¿En qué lo gastaste?
–La primera película que filmé se titulaba “Adam a las 6 AM”, y en ese tiempo me pagaron tres mil 800 dólares. En el filme yo conducía un Porsche naranja Targa y recuerdo que cuando terminamos la película, Steve McQueen, que era el productor, me regaló el auto, que valía mucho más que mi cheque.

–¿Cómo está tu papá?
–¡Es increíble! Casi asusta. Tiene 93 años y hace poco se presentó en un show con un monólogo. Ahora grabará el DVD y está trabajando en otro libro acerca de sus esculturas. Hace poco le llegó un guión y lo quiere hacer. Le dije, “papá, el seguro va a costar más que la película” (risas). Me ha apoyado muchísimo en mis problemas con Cameron, ha sido un excelente abuelo.

–¿Y tu mamá?
–Cumplió los 80, escribió una obra de teatro que se producirá en Polonia sobre Chopin. Sigue muy activa.

–Si revisas tu vida, ¿hubieras hecho algo distinto?
–Bueno, me gusta mi promedio (se queda meditando y continúa). Me habría gustado divertirme más, no haber tomado las cosas tan en serio, pero siempre sentí presión por probarle a mi padre que podía ser un buen profesional. En resumen, me habría gustado ser un tipo más relajado, haberme divertido y no sentir todo el tiempo que mi deber era triunfar.

–¿Y en el plano personal?
–No me quejo. Las cosas se ven muy bien hoy, a pesar de los errores que cometí. Catherine y yo vamos a celebrar nuestro décimo aniversario de matrimonio, aunque muchos pronosticaban que éramos la pareja “que no va a durar”. Tenemos dos hijos fabulosos y estoy muy orgulloso de mis dos últimos filmes. Es muy raro que alguien pueda mirar hacia atrás en su vida y estar totalmente feliz y satisfecho con todo. Siempre hay algo que no funcionó.

 

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Copyright 2009 Revista Cosas Bolivia