RELACIONES CON BRASIL: En la cancha de un jugador global PDFpokerstove or equilab
oracle optimizer table statistics
unreal tournament 3 update
slicex download
notecaddy kostenlos
magicholdem xmas freeroll
online poker tournament indicator
highstakesdb denoking
gametime hockessin
star tracker for photography
aksel kjersgaard shark table
placemint manual
smart buddy logo
star tracker simulator
how to see opponents hole cards online poker
sharkscope bovada
slice menu
pokertracker c net adjusted
texas calculatem 7 crack
poker face cat
highstakesdb ilari fin
gametime
lex veldhuis highstakesdb
meilleur joueur sharkscope
gametime ybor
poker eval example
sharkystrator twoplustwo
holdem manager 2 unibet
sharkystrator license
calculatem pro poker odds calculator
montauk marine basin shark tournament 2012
auto handposter deutsch
poker ev tree
holdem manager 2 trial download
tablescan turbo keygen
holdem indicator for bovada
pokertracker 3 crack
selex galileo star tracker
notecaddy kaufen
tilt breaker 888
slice 2009
notecaddy tournament
sharkscope vs topshark
full tilt poker show hole cards
notecaddy note definitions
holdem genius trial download
poker wingman party poker
bar butler poker set
gametime quotes
autoreg office
poker hands ranking
wizard odds play three card poker
holdem genius serial key
holdem indicator bet365
calculatem pro full
mortal kombat tournament edition game shark
autoreg nigeria
poker office chip
pokertracker filters
donkey tracker gratis
pokersnowie poker coach
wcg rider highstakesdb
explication tournament indicator
open toolbox
pokerface on piano
holdem manager zoom
pokertracker 4 vs holdem manager 2 review
shark air hockey table
holdem manager 2 use session stats
magic holdem zoom
alternative zu pokeroffice
omaha hand indicator
download m indicator on mobile
usr lib iceweasel autoreg
tournament indicator full version
sharkscope ita
tournament indicator full tilt
poker copilot troubleshooting
poker hands ev by position
holdem manager 2 quanto costa
poker face hurra
tournament indicator not working pokerstars
pokerspy
big brain omaha facebook
poker tracker twitter
proc autoreg no intercept
zynga poker card spy
sharkscope alternative
poker office 5 video
notecaddy backup
block island shark tournament 2013
poker ev chart by position
cape cod shark tournament
texas calculatem telecharger
holdem manager 2 getting started
a perfect spy goodreads
poker coach snowie
holdem indicator einstellungen
slice parlor
texas holdem genius
poker room ev stats
poker sleuth equity calculator
poker copilot java
6 card poker wizard of odds
shark attack table game
luke shwartz highstakesdb
poker evolution
poker office icons
gametime stars 98
logiciel placemint
slice rides
all poker hands
comment fonctionne sharkscope hud
sitngo wizard online
brain injury rehab omaha ne
60mm startracker 2
descargar table scan turbo
poker copilot 2 update
pokerstove download mac
pokertracker 3 youtube
gozoboro highstakesdb
slice email
tourney hud filters holdem manager
holdem manager 2 key
gametime 50 myntra
tablescan turbo database
holdem manager 2 not working on full tilt
poker wingman serial
sybase optimizer table count
gametime freehold nj
pokertracker windows 8
gametime bars
sharkscope including sharkscope hud
poker copilot download
what is a star tracker
poker hands beta 10
slice 9 another one lyrics
slice it
omaha indicator forum
slice green onions
water indicator on droid x
poker office vs holdem manager
smart buddy facebook
o que significa ev no poker
pokertracker unable to connect to database
star tracker on a chip
tournament indicator vs holdem manager
david benefield highstakesdb
good buddy poker
Imprimir E-mail
Horst Grebe, Gustavo Fernández y Carlos Toranzo permiten entender la situación de Bolivia dentro del nuevo orden internacional en el cual el rol de Brasil, único jugador global de América del Sur, determina no sólo nuestra inserción en una pujante economía latinoamericana, sino incluso el equilibrio regional interno boliviano.
Por Carla Tejerina
Fotos Alejandra Reznicek
Horst Grebe, Gustavo Fernández y Carlos Toranzo permiten entender la situación de Bolivia dentro del nuevo orden internacional en el cual el rol de Brasil, único jugador global de América del Sur, determina no sólo nuestra inserción en una pujante economía latinoamericana, sino incluso el equilibrio regional interno boliviano.Por Carla Tejerina Fotos Alejandra Reznicek
brazil
Apenas nos acomodamos en la elegante biblioteca del Círculo de la Unión, nuestros entrevistados, tímidos en principio, escuchan atentos la hermenéutica propuesta para abordar, desde cada una de sus perspectivas, un tema por demás amplio y complicado: nuestras relaciones con el Brasil, el gigante jugador sudamericano que ha ingresado a las ligas globales. 
Gustavo Fernández, ex canciller y diplomático; Horst Grebe, ex ministro y actual presidente del Instituto Prisma, y Carlos Toranzo, analista político, columnista y consultor internacional, fueron convocados por “Cosas” para compartir un almuerzo y reflexionar sobre esta temática.
JUGADOR GLOBAL
“Brasil es una de las cinco potencias energéticas de este siglo”, afirma el ex canciller. Lo primero que se debe tomar en cuenta al hablar de las relaciones bilaterales es su gran tamaño; sólo para entender este punto Fernández cita los “nueve millones de kilómetros cuadrados, 200 millones de habitantes y un producto interno que está sobre los 220 mil millones de dólares. Sin duda –afirma- es una de las principales economías agrícola, industrial y minera del mundo que, con el descubrimiento de petróleo en la Bahía de Santos, completa una variedad de recursos humanos naturales inmensa”. 
Bolivia, país enclaustrado y distante de los grandes circuitos del comercio y la economía mundial, comparte con este gigante una frontera de 3.500 kilómetros. Nuestro país “está ante un escenario nunca antes conocido, debido al desarrollo del polo de San Pablo y el polo de Goiás, ambos próximos a nuestro país”, hecho que nos pone, afirma Fernández, ante una situación absolutamente nueva.
“La relación de Bolivia con este poder económico es complicada”, advierte. La actitud boliviana ante Brasil “es de recelo” y tiene sus orígenes en el devenir histórico anterior, incluso, a la Independencia. Fernández cita la penetración brasileña a territorio boliviano, la guerra del Acre y la presunta sindicación como agente del imperialismo norteamericano hecha por los sectores progresistas de Bolivia.
“La relación bilateral, que durante muchísimos años se limitó a los temas fronterizos con problemas de límites, comienza recién a tomar una dimensión económica y política inmediata, y directamente relacionada con temas como la energía”, dice Fernández. Además, “el 35 por ciento de las exportaciones bolivianas van al Brasil, convirtiéndolo en el mercado más importante para el país”.
Otro tema que destaca Fernández y que, según él empieza a sentirse con el problema generado por la construcción de la carretera por el Tipnis, “es el de la expansión natural de la frontera agrícola brasileña y su proyección natural sobre Bolivia. La soya es hoy un componente esencial en nuestras exportaciones, hace veinte años no lo era, y si miramos las cifras, las de manufacturas bolivianas de origen agrícola ya están más o menos al nivel de las de minerales. Aunque no le vendemos a Brasil, la producción de soya boliviana está tecnológica y empresarialmente relacionada con la brasileña”, destaca. 
Por otro lado está el tema de la vinculación caminera. “No es que Brasil haya proyectado los caminos de penetración en Bolivia, cosa que probablemente está también en su lógica”, considera el ex canciller. Por el contrario, Bolivia siempre tuvo interés “en abrir la comunicación por caminos apropiados. Tiene mucha más importancia para nosotros el abrir la conexión y llegar al mercado brasileño o servir para la conexión de Brasil con el Pacífico”.
El relacionamiento con Brasil tiene muchísimas ventajas, pues nos aproxima a un gran polo de desarrollo, pero, advierte Fernández, “tiene muchos riesgos. La diferencia de capacidades es tan grande que podemos ser fácilmente absorbidos a la condición de satélites”. 
La relación es inevitable, necesaria y hasta conveniente, el problema es entonces “cómo administrarla” y ésta es la preocupación que compartimos con todos los países de América del Sur, pues es necesario “encontrar un ambiente de estabilidad y desarrollo que le sirva a todos (…) y ése también debiera ser el interés de Brasil, pues le va a interesar una relación mucho más estable con sus vecinos en la América Latina del siglo XXI”, concluye.
LA NOVEDAD ES BRASIL
“Las fronteras han estado desde siempre, lo que pasa es que ahora han cambiado de calidad y adquieren otra significación”, explica Grebe. Hoy, el eje de las relaciones internacionales del Pacífico, alentado por el desarrollo económico de los países asiáticos, exige una enorme cantidad de recursos. La demanda de Europa era pequeña en comparación con la China y “si en el siglo XX prevalecía la calidad frente a la cantidad, en el siglo XXI prevalece la masa, la cantidad; China y la India, y su sumatoria, marcan la diferencia”, continúa.
En el mundo 12 países tienen más de cien millones de habitantes y dos de ellos son latinoamericanos. En ese contexto, “la novedad no es México, sino Brasil”, pues el primero está articulado con Estados Unidos y carece de la autonomía para diseñar su plan estratégico, algo que no le pasa a nuestro vecino cercano.
“Brasil ha entrado al mundo del siglo XXI como único país con autonomía relativa de América Latina, lo cual le da oportunidades, desafíos y la culminación de una visión estratégica que tuvo desde que se trasladó el imperio portugués a esta región”, amplía el analista.
Por otro lado, “la relación de los países entre sí depende del contexto internacional. En la medida en que no haya un orden mundial que suceda a la Guerra Fría, que era un orden, no hay posibilidades de que se reconstituya a corto plazo el multilateralismo, que es el principio que debería regir en última instancia. Por lo tanto habrá una larga época de regionalismos”. 
Brasil se ha proyectado como jugador global y la fuerza de las circunstancias obligan a un tipo de relacionamiento entre éste y Sudamérica, distinto al del pasado. En ese escenario, afirma Grebe,“el problema no es qué piensa Brasil sobre su posición, sino qué piensan los otros, cómo van a administrar su relación”. Brasil tiene frontera con ocho países, “es la mitad de todo –población, territorio-. Es como acostarse a dormir con un elefante: que no se mueva porque te aplasta aunque tenga la mejor intención”. 
Grebe considera además, que se deben tomar en cuenta otros temas, como las guerras alentadas por sectores armamentistas. Convendría ubicar a América del Sur en la geopolítica militar y el acceso a armas nucleares. “Creo que es una ventaja que tanto Brasil como Argentina hayan renunciado a desarrollar programas nucleares en términos de tener capacidad propia de utilizar bombas atómicas, a cambio de eso se ha creado el Consejo de Defensa de América del Sur, una buena idea, pero brasileña también. Los brasileños tienen un interés estratégico en desarrollar su industria armamentista convencional para el mercado sudamericano y probablemente con una plataforma para otras cosas”.
Otro tema pendiente es la energía ligada al cambio climático y al acceso al agua potable. “Los conflictos del siglo XXI no son proteccionismo vs libre cambio, sino cómo se arman los circuitos para el abstecimiento energético, el cambio de la matriz energética en el mundo, el acceso a los recursos, sobre todo hídricos y, en última instancia, el control que se pretenda lograr sobre la masa de bioplasma y de recursos biogenéticos que están en la Amazonia, pulmón del planeta en términos de que genera todas la condiciones para estabilizar el clima, absorber los efectos del anhídrido carbónico, etc”. 
EL “VIRREY” BRASILEÑO
“Todo lo que le esté pasando y le vaya a pasar a Bolivia está conectado con el desarrollo de Brasil, pero, lamentablemente, Bolivia no conoce a Brasil y a Brasil no le interesa mucho Bolivia. En realidad Brasil está más interesado en Asia, China, India, es decir, en jugadores globales”, dice Toranzo. 
“El gran peso de Brasil respecto de Bolivia tiene que ver con una figura metafórica: Si antes el ‘virrey’ en Bolivia era el embajador norteamericano, en un futuro el ‘virrey’ será el embajador brasileño. Mucho depende de la posición de Brasil para lo que va a suceder en la política y en la economía boliviana”, analiza este experto.
Para Toranzo, el Tipnis es apenas la punta de la madeja de la necesidad brasileña de expandir la frontera agrícola, de renta de la tierra, pero no para beneficiar directamente a Bolivia, sino para la producción boliviana que se articule con la brasileña, “probablemente del mercado de soya que está dirigido al mercado asiático. En esa medida, Santa Cruz, es una provincia brasileña, de Goiás. Uno puede pensar que todos los intentos del gobierno boliviano de aplastar a Santa Cruz fracasaron y fracasarán porque Brasil se conecta con Santa Cruz en su interés de producción de soya”.
“Bolivia no podrá ser muy dura con el Brasil en expropiar territorios dominados o rentados por brasileños”, advierte Toranzo. “El modelo político boliviano tenderá a estar menos ligado a Hugo Chávez por la dignidad venezolana, por la enfermedad de este presidente, y tenderá a ser más cercana a Brasil porque ese es el poder más estable que existe en nuestra relación. Si es que Argentina se preocupa de una relación asimétrica con Brasil, nosotros tenemos que preocuparnos dos veces más”.
Para Toranzo Brasil no es el “gendarme” de Estados Unidos en Sudamérica, “para nada, porque hay una política soberana y conflictiva entre ambos países; Brasil juega su propio juego, pero todavía no ha hecho mucho ejercicio de ese juego. Recordemos que el juego político de Brasil en sus formas ha sido torpe en los 70’s porque dio lugar a hablar de sub imperialismo, como torpe la presencia brasileña en los conflictos con el Tipnis, con OAS Ltda, donde la cautela o la delicadeza no ha caracterizado a la delegación brasileña, sino las posiciones más duras”.
Existen, sin embargo, otros temas urgentes que interesan a las potencias del norte y el sur, y entre ellos está el narcotráfico, según Toranzo.
“Alguna vez Gustavo lo dijo: Asegurarse los cinturones porque estamos entrando a un siglo XXI, donde el poder y el control sobre Bolivia será Brasil”. Temas como la economía, la vinculación carretera, la produccion agropecuaria, el modelo político y gobernabilidad estarán vinculados con Brasil. “A nuestro país debiese interesarle la relación, la articulación económica con Brasil, porque nuestra relación económica con Perú y Chile es mínima, con Venezuela es inexistente y con Argentina tiene que ver con el gas, pero con Brasil no sólo tenemos la relación del gas y la soya, sino un tema muy conflictivo: Amazonia, agua y control de energía, que son los temas globales y, en el tema del cambio climático, Bolivia hará lo que diga Brasil. Entonces, son buenas y malas noticias: estamos al lado de un grande, pero de un grande que no nos mira”.
INFLUENCIAS PELIGROSAS
“Brasil no sólo va a ser importante y casi definitorio en la historia económica y política del país en este siglo y de aquí para adelante, sino que ya lo ha sido en los últimos 10 años. La expansión de la frontera económica de Bolivia se explica por Brasil; estamos en nueve mil millones de dólares de exportación con la expansión de las ventas de gas a Brasil. El gasoducto boliviano de gas a Brasil es una de las explicaciones sustantivas de la prosperidad económica de estos últimos años”, dice Fernández. Por otro lado, añade, está la vinculación que la industria de la soya. 
“Debemos mirar con los ojos abiertos la relación con el Brasil. El poder de atracción es tan grande y su proyección sobre Santa Cruz, Tarija y las tierras del sur tan inmediata, que altera el equilibrio geopolítico interno de Bolivia entre Oriente y Occidente”, afirma el ex canciller. Para él no es casual que la lucha por las autonomías y el conflicto Oriente y Occidente se haya desarrollado de forma paralela al momento en que nuestra economía del gas y la economía de la agricultura con el Brasil se consolidaba. 
“El riesgo es que esa relación, esa tención se acentúe en el futuro, de ahí que una visión integral de una relación con el Brasil implica que Bolivia tenga una mirada mucho más clara de su relación con el Pacífico, porque si el Occidente boliviano no encuentra un potencial de expansión importante en su relación con el Pacífico y a través de éste con el mundo, el desequilibrio interno del poder puede llevarnos a situaciones conflictivas mucho más delicadas que las que hemos vivido hasta ahora”.
Pero es más. Toranzo afirma que “el país se está inclinando al Oriente más allá de las ideas étnicas y pro aymaras. Santa Cruz conoce mucho mejor que el país al Brasil, lo cotidiano de Santa Cruz está impregnado de Brasil. El desequilibrio político es muy fuerte y no es sostenible una política que crea que eternamente el centro político será La Paz junto a Oruro y Potosí, como no es sostenible la producción coyuntural de incrementos de producción minera. Me da la impresión de que el país geopolíticamente se ha volcado hacia Santa Cruz y el sur, y eso va a ser muy difícil equilibrar. La agenda de acá a cinco o diez años será una etapa autonómica”.
Grebe no está de acuerdo con esta postura. “No es definitivo que la geopolítica nos lleve hacia el Brasil. Llegamos al Pacífico por nuestra salida propia. Hoy en día tiene una relevancia muchísimo mayor la reivindicación de nuestros derechos marítimos”. Y amplía: ”Lo real es que tenemos fuerzas centrífugas en Bolivia y lo que se requiere es un esfuerzo político para generar que todo eso sea sinérgico hacia un proyecto nacional viable, hacia la búsqueda de una autodeterminación mucho más fuerte en el futuro, y a una clara concepción de qué lugar ocupamos en el mundo”. 
Para Grebe el problema está en los líderes políticos e intelectuales. “Es la clase política la que en este momento no tiene una visión adecuada de Bolivia y sus potencialidades, sus dificultades y sus fuerzas”. Advierte que uno de los riesgos es que al país le suceda lo que a Polonia, país en el la tensión generada por dos fuerzas causó su división. 
Para Fernández se debe tener en claro que Bolivia enfrenta desafíos distintos el siglo XXI, por lo que, afirma, “nos obligan a pensar con más rapidez de la que pensamos antes”. Está la relación con Brasil, el gigante del Sur, pero también una situación interna, pues es un país que ha logrado ocupar su territorio en una escala que nunca tuvo antes, que ha logrado diversificar su economía. Bolivia hoy día exporta minerales y energía, y está empezando a desarrollar una capacidad agrícola que no soñaba; es un país más diverso, con diez millones de habitantes, un territorio y una riqueza natural mucho más grande que la de Chile, es decir, un país con un potencial mayor y nuevos desafíos”, opina. 
LOS OTROS VECINOS
“La relación de Bolivia con el Perú y Chile en el Pacífico es un dato central del desafío boliviano”, apunta Fernández. Pero, advierte, “no es sólo la negociación del mar con Chile, sino esencialmente la gravitación económica y política de Bolivia”. En ese contexto, la meta sería convertir a La Paz en el centro económico, en la capital económica y política del Pacífico central sudamericano.
“El desafío del país es cómo articular esa visión geopolítica con el polo de La Paz mirando hacia el Pacífico y el polo de Santa Cruz mirando hacia el Brasil, y cómo articular todo a una realidad boliviana y su proyección en el continente”, concluye.
Mientras, Grebe considera que en este contexto es necesaria la vocación de estadistas en la clase política, a lo que Toranzo suma la activa participación de una “organización política que ayude a generar una visión de futuro, una visión de país; estoy hablando genéricamente de organización política para no atarme a la idea de partido como forma única de organización”.
Ya al terminar la reunión, Toranzo afirma que otro problema nace del hecho de que “siempre miramos al grande como el malo que nos destruye y ahora el temor es que, teniendo la locomotora al lado, renazcan aquellas ideas que tuvo el imperialismo de los 70’s y las desarrollemos de una manera tan negativa que no podamos utilizar positivamente una relación con el Brasil. Tengo ese temor por nuestra cultura política, que es otro tema con el cual hay que pelear”.